Roces

Un simple roce te hace contener el aliento, durante un instante en que notas como el tiempo se frena mientras, en tu cabeza, una alarma silenciosa te arranca extrañas vibraciones que intentas comprender. Dos piernas que se rozan son un momento del inicio de la serie de relatos Julia.

Eróticos maridajes

Un respiradero del metro de Nueva York agita un vestido blanco y el cine enmudece, el sutil vuelo de aquella ligera tela sedujo a Tom Well y marco en Technicolor las mentes de varias generaciones. 

Entre susurros y silencios

Un último suspiro se perdió entre su boca y la almohada cuando su cuerpo se desplomó sobre el mío, al hacerlo, los rizos de pelo negro se deslizaron por su espalda mientras las puntas de su cabello se entretenían rozando mi costado.