Estaciones

Sobre el negro azabache de la bandeja de pizarra un puñado de dados de queso curado, regados con un fino hilo de aceite de oliva, y tres uvas moradas de un aspecto carnoso, y a su lado, una copa de cristal fino y transparente sin ningún tipo de talla ni dibujo, tras el cual se apreciaba el [...]

Traspasar la línea del negro sobre blanco

Carlos se acercó a mí, y me quitó las gafas de sol, ahora podía ver en mis ojos mis reacciones. La primera sorpresa que note fue su mano bajar por mi cintura, recorrer mis muslos hasta llegar donde la terminaba mí falda, para después deshacer el recorrido a la inversa pero esta vez por debajo de ella hasta llegar a mis braguitas.

De máscaras

Las máscaras eran de lo que más espectacular, estaban hechas a base de pan de oro, craquelado y decorado con finos arabescos para acabar con tres preciosas plumas blancas coronando su frente.

Luna de agosto

Decidí dejarme llevar, para qué engañarme, me gustaba aquello, en el fondo lo esperaba, desde que recibí su llamada invitándome a la fiesta, tras casi tres meses sin vernos, y a pesar de lo formal de la invitación, el tono de su voz recalcó de una forma especial cuando se despidió con “Ya conoces la casa, así que no te perderás”.

Salirse del camino

Ver lo invisible empezó a excitarme, las cosas que no se ven pueden ser eternas como aquella escena de curvas femeninas de luz y penumbra sobre la superficie de una roca. Una brisa de aire movió las flores, sobre las que se proyectaba la sombra de su mano apretando la de sus pechos. Un relato erótico para leer a oscuras.

No sufras por no saber cómo detener el tiempo

Recopilación de los 3 primeros relatos de Julia. Una relación de sexo corporal, emocional y desgarrador entre dos amantes de generaciones muy diferentes.

Hoy es el día perfecto para volver a ponérmelas

Para intentar bajarme la calentura opte centrar mi atención en la calle, tras los cristales del coche se apreciaban siluetas enfundadas en bufandas y abrigos caminando con pasos acelerados sobre las acera mojada, no se veía ningún paraguas abierto. por lo que debía haber dejado de llover. Poco me duro la tranquilidad, la vibración del móvil me avisaba de la entrada de un nuevo mensaje, esta vez, solo de texto. “Espero que se te baje ese bulto antes de que bajemos, y que se te vuelva a subir cuando nos perdamos.”