Un dildo con mando a distancia

Bonsai con bayoneta es un blog donde se mezclan fotografía y literatura erótica. Baaldemont es su autor y me envía este excitante relato sobre las experiencias con un dildo muy particular.

Una cena especial

"Buffffff resopló al levantarse y notar el roce del pijama en su piel... Esta noche va a ser intensa- pensó." Así empieza un nuevo relato que me envía una autora. Rouse Alamo es creadora del Las historias de Rouse, un blog que os aconsejo seguir.

Entre sus dedos

C. es una novela erótica que está en mi cajón hace un par de años, que siempre deseo continuar. pero que por tiempo o falta de inspiración camina lentamente. Hoy he decido publicar un pequeño avance. Espero que lo disfrutéis.

¿Estuvo bien verdad?

Al abrir los ojos vio la pequeña luz rojiza de la brasa del cigarrillo que prácticamente se había consumido, y como un hilillo de humo formaba espirales ascendentes entre la oscuridad mezclándose con el vaho. No debían haber pasado más de 5 minutos, y el agua ya estaba tibia pero su piel seguía caliente. A [...]

El VI Mandamiento

Un relato erótico entre el frío y el calor. Cuando abría los ojos, veía mi rostro reflejado en el cristal del vagón y me sostenía la mirada a mí misma. En el reflejo de mi rostro pude ver mi excitación en mis propios ojos, mis gestos más incontrolables, aquellos que no puedes controlar y que delatan tu placer.  

Te dije que te haría algo que mi madre jamás te haría

A medida que Julia avanzaba en su historia, en mi mente se confundían las imágenes de lo que era real y no lo era, su voz me trasportaba a aquella habitación de Colegio Mayor universitario, a la vez que  sentía como su mano o su boca se turnaban en darme placer.

Las confidencias de Lourdes

Sonreí y me dirigí al cuarto de baño, no es que tuviese ninguna necesidad pero empezaba a sentir un poco de humedad en mis braguitas. Ya dentro del cuarto de baño me quede mirando al espejo y me dije “pero que puta estás hecha”.

Con las bragas por el suelo

Segunda parte de mi historia con Alba. Un conjunto de lencería despierta en nosotros un morbo irrefrenable. La lujuria y el deseo nos controlan o mejor dicho nos descontrolan.