Roces

Un simple roce te hace contener el aliento, durante un instante en que notas como el tiempo se frena mientras, en tu cabeza, una alarma silenciosa te arranca extrañas vibraciones que intentas comprender. Dos piernas que se rozan son un momento del inicio de la serie de relatos Julia.

El VI Mandamiento

Un relato erótico entre el frío y el calor. Cuando abría los ojos, veía mi rostro reflejado en el cristal del vagón y me sostenía la mirada a mí misma. En el reflejo de mi rostro pude ver mi excitación en mis propios ojos, mis gestos más incontrolables, aquellos que no puedes controlar y que delatan tu placer.  

Te dije que te haría algo que mi madre jamás te haría

A medida que Julia avanzaba en su historia, en mi mente se confundían las imágenes de lo que era real y no lo era, su voz me trasportaba a aquella habitación de Colegio Mayor universitario, a la vez que  sentía como su mano o su boca se turnaban en darme placer.

Una fuerza demasiado poderosa como para resistirse

La química sexual es una fuerza demasiado poderosa como para resistirse a ella, eso es lo que piensan Julia y Luis, una veinteañera y un hombre que acaba de cumplir los 50 cuyos encuentros son momentos de sexo caótico, salvaje y visceral.

Creo que no me he equivocado

Había llegado ese momento en que dos personas notan que se están tocando, el contacto se prolonga hasta que se hace permanente, y los dos esperan a ver quién es el primero en separarse, gesto que delatará que ha prolongado el roce más allá de lo casual.