Hoy es el día perfecto para volver a ponérmelas

Para intentar bajarme la calentura opte centrar mi atención en la calle, tras los cristales del coche se apreciaban siluetas enfundadas en bufandas y abrigos caminando con pasos acelerados sobre las acera mojada, no se veía ningún paraguas abierto. por lo que debía haber dejado de llover. Poco me duro la tranquilidad, la vibración del móvil me avisaba de la entrada de un nuevo mensaje, esta vez, solo de texto. “Espero que se te baje ese bulto antes de que bajemos, y que se te vuelva a subir cuando nos perdamos.”

Masquerade

Estas situaciones eran las que nos hacían perder la cabeza a Alba y a mí, no éramos de ese tipo de amantes de jueves en un motel de 8 a 10, jugábamos al límite, eso era lo que nos unía y nos ponía.

Las confidencias de Lourdes

Sonreí y me dirigí al cuarto de baño, no es que tuviese ninguna necesidad pero empezaba a sentir un poco de humedad en mis braguitas. Ya dentro del cuarto de baño me quede mirando al espejo y me dije “pero que puta estás hecha”.

Las nuevas bragas de Alba

Un nuevo encuentro con Alba, los dos ya completamente entregados a la lujuria y al vicio. El morbo de excitarnos delante de su marido nos lleva a situaciones límite.

Con las bragas en el bolsillo

Aquí termina la trilogía de las bragas de Alba, una tarde de lujuria con una mujer casada que descubre los placeres del adulterio.