Traspasar la línea del negro sobre blanco

Carlos se acercó a mí, y me quitó las gafas de sol, ahora podía ver en mis ojos mis reacciones. La primera sorpresa que note fue su mano bajar por mi cintura, recorrer mis muslos hasta llegar donde la terminaba mí falda, para después deshacer el recorrido a la inversa pero esta vez por debajo de ella hasta llegar a mis braguitas.

Las confidencias de Lourdes

Sonreí y me dirigí al cuarto de baño, no es que tuviese ninguna necesidad pero empezaba a sentir un poco de humedad en mis braguitas. Ya dentro del cuarto de baño me quede mirando al espejo y me dije “pero que puta estás hecha”.