El VI Mandamiento

Un relato erótico entre el frío y el calor. Cuando abría los ojos, veía mi rostro reflejado en el cristal del vagón y me sostenía la mirada a mí misma. En el reflejo de mi rostro pude ver mi excitación en mis propios ojos, mis gestos más incontrolables, aquellos que no puedes controlar y que delatan tu placer.  

Eróticos maridajes

Un respiradero del metro de Nueva York agita un vestido blanco y el cine enmudece, el sutil vuelo de aquella ligera tela sedujo a Tom Well y marco en Technicolor las mentes de varias generaciones. 

Entre susurros y silencios

Un último suspiro se perdió entre su boca y la almohada cuando su cuerpo se desplomó sobre el mío, al hacerlo, los rizos de pelo negro se deslizaron por su espalda mientras las puntas de su cabello se entretenían rozando mi costado.