El vicio oculto de Silvia

La palabra compromiso siempre me ha costado mucho y cuando aparecía en las conversaciones con mis ex parejas, casi siempre indicaba el principio del fin, no es que fuese un picaflor, la mayoría de mis relaciones fueron largas, es que la familia y los hijos no estaban hechos para mí. No soy ningún ligón, tampoco soy bueno en el ligoteo nocturno y físicamente no soy de esos hombres a los que mujeres hacen caso una noche. He tenido más éxito en ambientes diurnos en círculos de trabajo, conocidos donde no tengo que resultar simpático a la primera frase.

Otra característica de mis relaciones, es que la gran mayoría empezaban con mujeres que tenía pareja en ese momento, no es que lo buscase, bueno a veces sí, no sé porque entablaba buena relación con mujeres con pareja y muchas veces acabábamos en la cama, incluso teniendo una relación más o menos duradera.

La última fue Silvia, una mujer casada de 30 años que conocí por internet en una red de webcams. Aquella noche me encontraba bastante salido, hacía tiempo que no practicaba sexo, por lo menos en compañía. Empecé por varias webs porno pero las fotos y videos no era lo que buscaba, del porno salte a las típicas webs de contactos que todo el mundo conoce, llegue a conversar con dos mujeres que buscaban pasar la noche hablando de sus viajes y lecturas, simpáticas pero su conversación en esos momentos no me enganchaba. Volví a las webs porno en una de ellas me salto anuncio de una página de cams, no soy aficionado a las cams ni nunca he pagado por una cam, pero esta no era la clásica web de cams de pay per wiew, tenía cams amateur y profesionales. La gente simplemente ponía su cam y otros/as entraban a charlar en su webchat.

Había cams de todos los géneros, obviamente la gran mayoría hombres. Recorrí varias cams de mujeres con pinta de ser no profesionales, pero además de estar abarrotadas no había forma de hablar, aquello era un monólogo de decenas de hombres pidiendo todo tipo de posturas a la protagonista. Bastante aburrido pero a pesar de todo aquello, una idea empezó a rondar mi cabeza que me estaba excitando, siempre había tenido un puntito de exibicionista, no de los de gabardina pero si en alguna playa nudista o con alguna de mis parejas saliendo desnudo del baño. Así que decidí poner mi cam, eso sí sin mostrar el rostro. Enfoque la cam y comencé mi emisión.

No paso mucho tiempo hasta que empezó a entrar algún tío, lo que más me sorprendió es que la mayoría en sus perfiles se describían como heteros. Todos ellos muy correctos la mayoría preguntaban si me gustaban los tíos, cuando les decía que no, me preguntaban si me importaba que viesen. Yo les decía que no, que no me importaba. Hubo un momento que tuve a diez observándome aunque en cierto modo me excitaba que me mirasen, los tíos no me ponen, he estado con travestís y cross (chicos que se visten de chica) pero lo masculino no me va. Así pase unos diez minutos, hasta que en la lista de conectados a mi cam, apareció el icono de una mujer. Espere un poco a ver su comentaba algo, pero no, así que decidí mandarle una conversación privada.

– Hola

Pasaron unos segundos, no sabría decir cuántos hasta que contesto

– Hola, buenas noches

Estuve a punto de empezar una conversación típica de chat, pero pensé que si estaba viendo la polla de un desconocido por cam, no buscaba una conversación sobre libros o viajes. Así que me deje de cortesías.

– ¿Te gusta lo que ves?

– No está mal

– ¿Te gusta mirar?

– Me gusta más tocar jajaja, pero bueno es lo que hay para un sábado noche aburrido.

– Es sábado podías haber salido

– A mi marido no le apetecía, vimos una peli y se fue para cama, mañana quiere levantarse temprano para motar en bici.

– ¿Tu no montas?

– Me aburre

– ¿Montar en bici o tu marido?

– jajajaja

Me conto que estaba casada desde hacía 4 años, que eran un matrimonio normal, sin hijos aun. Lo típico de cenas con amigos, trabajo y sexo con cierta frecuencia. Pero que desde hacía algún tiempo le gustaba ver pollas de otros hombres, le daba un morbo especial cuando su marido estaba durmiendo, nunca le había puesto los cuernos aunque si se había tocado viendo algún tío.

Siempre se había sentido atraída por el sexo, cuando conoció a su marido con 26 años su curiosidad no decayó pero se centraba en su novio después marido, y al principio todo era prácticamente nuevo, si bien fueron muy activos sexualmente con el tiempo la cosa se relaja. Desde hacía algún tiempo esa curiosidad volvió y empezó bucear por internet.

– La tienes blandita, ahora. Tócate. Me dijo

Como llevamos un buen rato tecleando, mi polla se había relajado un poco. Una de las cosas que descubrí aquella noche, es que tener una conversación escrita y empalmarse es complicado.

Me acaricie la polla sosteniéndola con la palma de mi mano abierta

– No está mal, es gorda y venosa

Yo seguía acariciándomela, me estaba excitando de sobremanera que una mujer, a la cual yo no veía, me estuviese pidiendo que me acariciase para ella.

– Apriétatela un poco

A cada petición mi suya, mi polla se endurecía más. La situación me daba mucho morbo, muchas de mis fantasías pasaban por cierta dominación femenina, el sado no me pone pero sentirme el juguete de una mujer si me daba muchísimo morbo.

– Te estas empalmando bien, no parecía así de grande al principio

– Si, en reposo no aparenta el tamaño que alcanza cuando se empalmada

– ¿Qué edad tienes?

– 50

– Buena edad, con experiencia. Sigue tocándote, quiero ver cómo te excitas

Mientras me acariciaba, me comento que los hombres mayores que ella siempre la habían excitado. Nunca había estado con ninguno, sus parejas sexuales además de su actual marido fueron un par de novios anteriores. Desde que conoció a marido siempre le había sido fiel, aunque hacía un tiempo le rondaba por la cabeza tener una aventura, pero por ahora se conformaba con verlas por cam.

– Me gusta cómo te tocas. Y como se te marcan las venas

– ¿Tú te estás tocando?

– ¿Ahora?

– Si

– Solo de vez en cuando, me da más morbo veros y después masturbarme recordando.

Me conto, que le gustaba cerrar los ojos y recordar la polla que había visto mientras se acariciaba, apagaba el ordenador, abrir sus piernas, y en la oscuridad de su despacho de casa darse placer fantaseando con el desconocido con el que acababa de hablar.

– Descapulla, quiero ver su cabeza rosada.

Me acerque un poco a la cam y la descapulle.

– Joder que rico lo tienes. Rosado, gordo y brillante

Me siguió contando sus fantasías cuando practicaba sus artes solitarias. Una de ellas, era quedar en un hotel con alguno hombre que conociese en esta web. Se imaginaba acariciarle la polla, pidiéndole que se masturbase para ella, que le hiciese sexo oral lentamente. El hecho de practicar sexo con un desconocido era un tema recurrente en sus fantasías.

– Levántate quiero verte de pie

Me levante de la silla, algo que agradecí, ya que llevaba 15 minutos sentado en la misma postura.

– Ese líquido que sale de tu polla, extiéndelo por el capullo con tus dedos

Su forma de pedirme lo que quería que hiciese era directa, no se cortaba ni dudaba. Sabía lo que quería ver y estaba disfrutando con el juego, lo mismo que yo. A pasar mis dedos por mi capullo me estremecí de placer debido que la zona ya estaba especialmente sensible.

– Tranquilo, veo que estas apunto de correrte. Ahora piensa que esa mano es la mía que mis dedos recorren la humedad de tu polla, no te la voy a chupar quiero que te corras con mi mano, sentir como te palpita. Recuerdo las primeras pajas que hice en la adolescencia, la sensación de teneros a mi merced me produce un morbo especial, tocaros, ver vuestra cara de deseo intentando prolongar el placer, acelerar y decelerar, sentir su calor en la palma de mi mano, ver como salen las gotitas y extenderlas con un dedo por el capullo.

– Estoy que no puedo más

– Bien, ahorra quiero que te corras para mi así de píe como estas. Yo estaré callada observándote.

Me quede viendo el parpadeo del cursor de la pantalla, la imaginaba al otro lado pantalla observando como me tocaba para ella, separe un poco de la cam para que pudiese ver con más claridad, mi polla ya no podía más estaba ardiendo, notaba las venas en mi mano, la piel se deslizaba de mi polla se deslizaba rápidamente y un chorro de semen a salió salpicando parte de la pantalla justo encima de nuestra conversación.

Pasaron un minuto, hasta que volvió a hablar.

– Fue excitante ver cómo te masturbabas para mí.

– Fue un placer

– jajajaja, ¿tienes mail?

– Si xxx@gmail.com

– Mañana recibirás un relato de cómo me he masturbado recordándote. Un beso

Y su avatar, desapareció de la lista de conectados

Continuara…

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